BUENOS AIRES SIGLO XX

Contar la historia de un país, es contar también la de su gente. Para entender el presente es necesario repasar el pasado y eso es lo que intento a través de este blog, con un agregado personal, contar la historia de mi familia dentro del contexto sociopolítico de la Argentina. La historia debería ser leída desde la primera entrada, donde narro mi partida del país hacia Europa, el viaje justamente inverso que hiciera mi abuelo Francisco con una maleta cargada de sueños y la esperanza de un mañana mejor.

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jueves, 24 de febrero de 2011

1930. El General José Félix Uriburu derroca a Irigoyen

El día 6 de septiembre de 1930 no sería un día mas, todo lo contrario, se iba a convertir en un día dramáticamente histórico para la República Argentina. Se iba a producir el primer golpe de estado en la historia del país a manos del General José Félix Uriburu. Una sociedad crispada por la falta de ideas por parte del gobierno radical de Irigoyen para salir de la crisis reinante le dio la oportunidad a un grupo de militares al mando de este General a tomar por asalto la Casa de Gobierno. Irigoyen había sido elegido democráticamente en 1928 para ejercer su segundo mandato pero la Gran Depresión de 1929, ese crack en la bolsa de Wall Street, exportado de Estados Unidos al mundo hizo que los países que basaban su economía en los mercados norteamericanos y europeos cayeran en picada. La crisis fue mundial y Argentina la sufrió duramente.
Gral. José Félix Uriburu
             Mientras tanto, Francisco, aquel inmigrante italiano llegado a estas tierras en 1921 en busca de un trabajo digno y una vida económicamente estable, se despertaba aquella mañana como todas desde que llegó a Buenos Aires. El trabajo que supo conseguir como taxista a los dos años de llegar a la Argentina y que mantuvo hasta el fin de sus días le permitía vivir dignamente. Su pequeño cuarto de aquel conventillo pronto sería historia. Su deseo de progresar lo llevaría a vivir a un lugar mas digno y se trasladó una antigua casa del barrio de Devoto, en la Capital Federal. La Gran Depresión del 29 había dañado en parte sus proyectos debido a la crisis reinante. Pero con lo que no contaba Francisco era con un golpe de estado, la incertidumbre de la noticia lo dejó atónito, pensativo, temeroso de perder cuanto había logrado. Sentado en aquella cantina junto al ventanal observaba su postal favorita de cada mañana, un Riachuelo inmenso por el cual arribó el barco que lo trajo de Italia. El mismo tango de siempre, el mismo sonido latoso de aquella vieja cafetera y casi las mismas caras lo acompañaban.
            Ese día, el General Uriburu derrocó a Hipólito Yrigoyen, que paradójicamente había sido uno de los organizadores de la revolución de 1890, un levantamiento cívico-militar que dio origen a la Unión Cívica Radical. El día 10 de septiembre Uriburu fue reconocido como Presidente provisional de la Nación por la Corte Suprema mediante la acordada que dio origen a la doctrina de los gobiernos de facto y que sería utilizada para legitimar a todos los demás golpes militares.
           Siguiendo una tendencia que sería general en los futuros golpes de estado, Uriburu designó como Ministro de Economía a un civil, José S. Pérez, vinculado a los grandes terratenientes y a los sectores mas conservadores.
            El gobierno militar de inspiración fascista le encargó la redacción de proclama inicial al escritor Leopoldo Lugones, quien había adherido a las ideas fascistas en 1924, al pronunciar ante los jefes militares un difundido discurso, “La hora de la Espada”, donde el escritor denunciaba el deterioro de la democracia, su inestabilidad y su devenir hacia la demagogia.
            Una de las primeras medidas de Uriburu fue instaurar una estructura represiva ilegal, creando una “sección especial” de la policía para utilizar sistemáticamente la tortura contra los opositores, siendo la primera en utilizar la electricidad con tal fin, mediante las picanas utilizadas para el ganado.
Portada Clarín del 6 de septiembre

            Al no poder instaurar su régimen político fascista por falta de apoyo político Uriburu llamó a elecciones pero decidió proscribir  la participación en ellas de la Unión Cívica Radical. La reinstauración de la democracia fue falaz, restringida y controlada por las Fuerzas Armadas que dio origen a una serie de gobiernos conservadores fraudulentos y corruptos que fueron conocidos como “La Década Infame”.  El 20 de febrero de 1932 el General José Félix Uriburu le entregó el poder al General Agustín P. Justo, verdadera fuerza material del golpe de estado, que si bien proponía éste, pretendía un gobierno democrático conservador y restringido.
            Para ese entonces, Francisco seguía conduciendo su taxi, era el único chofer de ese vehículo que no duró la misma cantidad de años que él teniendo que renovarlo en varias oportunidades. Conocía las calles de Buenos Aires mucho más que algunos porteños. 




El aspecto de su ciudad había cambiado por completo en cuanto a densidad de población se refiere. En 1921 cuando él arribó al puerto de Buenos Aires eran los inmigrantes los que levantarían la economía del país ocupando los puestos de trabajo más requeridos que eran los relacionados con el campo, debido a que Argentina era un gran productor y exportador de carnes y cereales a Europa y Estados Unidos. Luego de la Gran Depresión el país tuvo que buscar en otros sectores el motor de su economía ya que las exportaciones de estos productos habían disminuido notablemente y lo encontró en el sector industrial. Esto provocó que se generara otra masa migratoria, esta vez desde las provincias argentinas hacia la Capital, donde se concentraban  la mayor parte de las fábricas que podían dar trabajo  a mucha gente. Pero Buenos Aires no estaba preparada para recibir tal magnitud de población y la llegada masiva de población fue ampliando los límites de la ciudad creándose así El Gran Buenos Aires y Gran Rosario. Ante la falta de viviendas dignas se fueron creando Las Villas Miserias.  

En la década del 30 la gente llegó, a la gran ciudad porque tenía carencia de incentivos de todo tipo, en las provincias de donde provenía: económica, cultural, social, de futuro. Además, fue seducida por las posibilidades de realización personal que podía brindarle el lugar donde se desarrollaba la industria.
            Los acontecimientos históricos del siglo XX pasaban ante los ojos de Francisco como si de una película se tratara. El Sol ya se posaba sobre los tejados. Tras una larga jornada laboral aquel inmigrante aporteñado aparcó el viejo taxi, su fiel amigo y le dio unas palmadas sobre la carrocería como agradeciendo el esfuerzo. Ambos debían descansar. Buenos Aires parecía hacerle un guiño a Francisco, encendió sus luces, se volvió silenciosa. Ambos se encontrarían al día siguiente, en el mismo bar, con el mismo tango y el mismo aroma a café recién hecho.


         

jueves, 20 de enero de 2011

La crisis del ´29

            Argentina, ese país lejano a la vista de los europeos, ajeno de toda batalla mundial, desprovista de hambre y pobreza que abría los brazos a los que huían de aquella Europa desgarrada y sangrante, iba a cambiar. Si bien es cierto que no había guerras libradas en su territorio y que no caían bombas en sus calles también era cierto que el peor enemigo es el que se tiene dentro de casa y al que no se puede echar. 
                   Francisco, aquel inmigrante italiano que desembarcó a los 18 años en el puerto de Buenos Aires y que se iba a amoldando a las costumbres porteñas iba a notar el cambio. Como cada mañana, se levantaba antes que el alba, incluso los gallos dormían a esa hora, pero a él le gustaba ese silencio matutino sentado en un viejo café junto a una gran ventana con vistas al Riachuelo. Mientras apuraba un café con leche humeante y devoraba una medialuna su vista permanecía fija en ese inmenso río y su mente retrocedía en el tiempo para recordar su largo viaje a través del Gran Charco. Ni el sonido de aquella cafetera ni los acordes de ese bandoneón triste lo hacían volver en sí. El seguía bebiendo su café en silencio, pensativo. Quizás estaría imaginando lo feliz que serían sus padres, en la Italia que dejó, si supieran de sus logros. O tal vez se angustiaba con la idea de nunca más volver a verlos para poder contárselo.

Poco a poco se acercaba la crisis del ´29, esa crisis mundial exportada por Estados Unidos al resto del mundo que tuvo su fecha de inicio el 24 de octubre de 1929  dando su coletazo final en 1939. Un crack de la bolsa de Wall Street debido al sobreprecio de valores que cotizaban desde hacía años al alza por motivos especulativos había sido el detonante. A causa de ellos se generaliza una cierta desconfianza ante el sistema capitalista que radicaliza ideológicamente a las clases desfavorecidas y a aquellas que salen peor paradas  con la crisis: la clase media. En esta época tiene un auge espectacular el comunismo y el fascismo. En Italia, las corporaciones industriales ya había tomado el poder por medio del fascismo. Otra consecuencia de la crisis es el elevado número de parados.
Los valores bursátiles se devalúan. La bolsa de Nueva York es el principal foco de especulación del mundo. La venta de acciones especulativas arrastró a las demás e hizo irreversible la crisis. Los especuladores se arruinan, eran muchos, incluso personas normales, los que tenían sus ahorros especulando en la bolsa. Los bancos quiebran y faltan capitales para la industria y todo ello de repente. El miedo detiene la inversión, el paro aumenta, los precios caen, se descapitaliza la banca con lo cual no se pueden pedir créditos. El consumo se contrae, sobre todo el de los productos industriales. Los precios industriales también caen y la superproducción produce deflación de los precios al consumo, pero las compras eran aún menores. El consumo desciende. El detonante principal fue en realidad, la caída de los precios agrícolas del comercio internacional y las restricciones del crédito. El patrón oro para el valor de las monedas dejó de tener sentido y dejó de ser un sistema capaz de solucionar problemas. Las economías ya no dependían del oro sino de la capacidad industrial y la posibilidad de hacer negocios y ganar dinero.
            Argentina, granero del mundo en ese momento, gran exportador agrícola- ganadero no iba a estar ajeno a esta crisis y los argentinos tampoco. Francisco vería como la tierra prometida, a la que había llegado hacía ocho años y lo había dejado crecer económica y personalmente le daría un revés a su bolsillo y su calidad de vida. El no sabía de economía ni los pormenores de las bolsas bursátiles y que todo ello podía traerle consecuencias directas. El sólo quería trabajar y cumplir sus sueños. Leía los periódicos cada mañana en aquel bar y las noticias no eran alentadoras. Lo peor estaba por venir.
            La crisis que exportó Estados Unidos obligó al abaratamiento de los costes de transporte y de los productos en el mercado internacional con lo que a cualquier país extranjero le resultaba mas barato comprar productos estadounidenses a bajo precio que fabricarlos. Pero esa exportación de la crisis tuvo un efecto rebote de retroalimentación, puesto que los países que entraban en crisis también bajaban sus precios y ponían en el mercado internacional productos mas baratos que los estadounidenses, con lo que la crisis volvió a Estados Unidos y multiplicada.

El estallido de la crisis obligó a los gobiernos del todo el mundo a adoptar medidas proteccionistas como subir los tipos de interés y los aranceles, lo que terminó de afectar a Estados Unidos en el retorno de la crisis.  Se devaluó la moneda en casi todo el mundo. La crisis también supuso el fin de la emigración, sobre todo la emigración americana. Otra consecuencia fue la sustitución de las manufacturas que antes se importaban por productos nacionales. Había que estimular el mercado interno. Con estas medidas se reduce el mercado internacional. Argentina vería su economía dañada  por ser un gran exportador. Desde 1930, los poderosos hacendados presionaron para que la Argentina firmara con Gran Bretaña un acuerdo para asegurar la cuota de exportación de carnes al mercado inglés en los niveles anteriores a la crisis.     El pacto Roca-Runciman aseguraba cuotas de exportación para las carnes argentinas que afirmó el vínculo comercial con Gran Bretaña. El vicepresidente Roca resumió en una frase el espíritu de la delegación negociadora: “por su importancia económica, Argentina se parece a un gran dominio británico”.
Irigoyen había sido reelegido en 1928 con el 57, 4 % de los votos. Volvía al poder con 76 años en uno de los períodos más complejos de la historia argentina debido a la crisis mundial. Los efectos de la crisis fueron graves, se produjo el colapso del sector agroexportador. Así, el país empezó a endeudarse, el gobierno perdió apoyos internos y los golpistas – principalmente los sectores conservadores y militares – encontraron un buen sustento para el golpe militar que derrocaría al presidente Irigoyen.

El colapso del sector agrario hizo que muchas personas se desplazaran de los campos a las ciudades formando los barrios periféricos. Ese aumento poblacional en las ciudades hizo que empezaran a crearse más industrias para dar trabajo a esta masa de gente desplazadas del campo.
Francisco no era ajeno a estos cambios, el país que vio al descender de aquel barco no era el mismo pero él ya se sentía parte de esa tierra, de su gente, de sus costumbres y sus problemas. Francisco plegó el gran periódico, dejó escapar un suspiro largo, resignado, dio el último sorbo a aquel café, ya frío, se acomodó el abrigo y salió del bar rumbo a su trabajo. El aire frío de la mañana lo espabiló, le estiró la piel. Respiró hondo y oteó el horizonte, mas allá del límite del Riachuelo, donde la vista se pierde y nace la imaginación y en ella, él imaginó su Italia natal, la cara de sus padres y el olor de las calles que dejó. Francisco imaginó un futuro mejor, uno al que quizás nunca llegaría a conocer.

VIDEO DOCUMENTAL DE LA CRISIS DE 1929