BUENOS AIRES SIGLO XX

Contar la historia de un país, es contar también la de su gente. Para entender el presente es necesario repasar el pasado y eso es lo que intento a través de este blog, con un agregado personal, contar la historia de mi familia dentro del contexto sociopolítico de la Argentina. La historia debería ser leída desde la primera entrada, donde narro mi partida del país hacia Europa, el viaje justamente inverso que hiciera mi abuelo Francisco con una maleta cargada de sueños y la esperanza de un mañana mejor.

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viernes, 19 de octubre de 2012

Año 1938. Roberto M. Ortiz presidente. Marcelo T. de Alvear oposición.

 El fraude electoral proclama a Ortiz presidente. Alvear es derrotado por La Concordancia de Justo.

                Eran tiempos difíciles para la política, aquellos de 1937. Se iba diluyendo el gobierno de Agustín P. Justo, iba viendo el final de sus días en una Argentina de pactos y disidencias, de sobornos y de enfrentamientos mortales. Sin embargo, La Concordancia, esa alianza política argentina formada en 1931 por el Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente, ocupaba todo su tiempo en intentar seguir gobernando el país, esta vez con su nuevo candidato, Roberto M. Ortiz.


            Fue precisamente Agustín P. Justo quien organizó La Concordancia para sostener su candidatura a presidente en el año 1931, apoyado por la dictadura de José Feliz Uriburu. También organizó la proscripción de los candidatos de la Unión Cívica Radical, el uso del fraude electoral masivo y la violencia política sistemática.


            Pese al desprestigio de Marcelo T. de Alvear, éste representaba el principal obstáculo a la continuidad de La Concordancia. Junto con el santafesino Enrique Mosca, ambos radicales, éste último gobernador de Santa Fé entre los años 1920 a 1924, recorrían el país asegurando que ni siquiera el fraude podría detenerlos. Ambos eran candidatos a Presidente y vicepresidente, respectivamente, como alternativa  a La Concordancia de Ortiz.
          Las elecciones se realizaron el 5 de septiembre de 1937, en las cuales los incidentes con muertos y heridos y la intervención policial contra fiscales de la oposición fueron frecuentes. Varias provincias estaban intervenidas, entre ellas Catamarca, al frente de la cual Justo había colocado al ultranacionalista y filonazi Gustavo Martínez Suviría. Aun así, la victoria fue para los radicales en la ciudad de Buenos Aires, Córdoba, La Rioja y Tucumán pero las cruciales provincias de Buenos Aires, Mendoza y Santa Fé quedaron en manos de La Concordancia, que consagró a Ortiz como presidente y a Ramón Castillo como vice.

Francisco Paparatto

            Francisco, aquel inmigrante italiano llegado a estas tierras  en 1920, buscando trabajo y siguiendo los pasos de su familia, fue testigo  de todos estos hechos. Su relato sobre los mismos fueron como un libro con final abierto y aportaron esa visión distinta, la de un hombre sencillo detrás del volante de un taxi, que recorría Buenos Aires y se empapaba de su cruda realidad.  Al ritmo de un tango melancólico, se abría paso a través de una Avenida Corrientes desvelada, entre luces de Neón y una marabunta de peatones apurados. La mítica Avenida que había comenzado a ensancharse en 1931 vio concluido su nuevo aspecto en 1936. Francisco, aquel italiano devenido en porteño presenciaba como Buenos Aires se jugaba su futuro en unas urnas teñidas de fraude.

Ortiz asume la presidencia.
                Roberto Marcelino Ortiz, asumió como presidente de la República Argentina el 20 de febrero  de 1938 con cincuenta y dos años.


 Fue el primer civil en ocho años en revestir la banda presidencial. La fórmula Ortiz-Castillo consiguió 1.100.000 votos y la formada por Alvear-Mosca 815.000. Estos resultados fueron la evidencia de lo que se conoce como “El fraude patriótico”, así lo describió Federico Pinedo, años después: “los procedimientos que se usaron en estos comicios hace imposible catalogar estas elecciones entre las mejores ni entre las buenas ni entre las regulares que hubo en este país”.  La violencia en torno a los comicios fue tal matones armados impedían votar a los que se conocían como simpatizantes opositores, mientras que a aquellos que  no se conocían sus preferencias se les obligaba a “cantar” el voto. En algunos comicios, se interrumpía el acto antes de la hora de finalización y se producía muchas veces “vuelco de urnas”, transgrediendo el resultado de los cómputos. La policía no estuvo ajena a estas maniobras fraudulentas, que llegó a cobrar algunas vidas.

            En términos económicos, cuando Ortiz asume la presidencia, la crisis  ya había disminuido, había un peso fuerte (el dólar estaba a 3.80 pesos), la desocupación iba en baja y la industrialización aumentaba. Ortiz continuó con obras que se iniciaron con la gestión de Justo: la construcción de la Avenida General Paz y una ruta a Mar del Plata entre otras.


Ortiz Intentó sin éxito impulsar reformas que permitiesen establecer un régimen democrático, quiso desmantelar el aparato montado por Agustín P. Justo. Hijo de padres españoles, ex estudiante de la Universidad de Buenos Aires en la cual se recibió como abogado en 1909 y miembro del partido Radical hasta 1925, de la cual se separó para formar con otros radicales la Unión Cívica Radical Antipersonalista. Ortiz formó parte de la Unión Cívica Radical que cuestionó a Marcelo T. de Alvear por sus actitudes autoritarias.

            Durante su gobierno se realizaron reformas en la administración de la justicia y la enseñanza y cultura en general. Se llevó a cabo con la adhesión de todo el país y América, la  conmemoración del cincuentenario de la muerte de Sarmiento, se creó la Universidad Nacional de Cuyo, la Comisión de Ayuda Escolar, la comisión Nacional de Museos, monumentos y lugares históricos y el Museo Histórico Sarmiento. Ortiz estaba decidido a encarar una política destinada a terminar con el fraude y la corrupción política que caracterizaron a la Década Infame por lo que intervino algunas provincias en las que se había viciado la validez de los comicios.

            En 1938, en la ciudad de Lima, se reunió La Conferencia Panamericana en la cual se debatió la política a seguir en caso de una eventual guerra europea. En esa reunión triunfó la tesis argentina sostenida por nuestro canciller José María Cantilo en favor de la neutralidad. Al estallar la guerra, al año siguiente, el país mantuvo su posición neutralista en otro Congreso realizado en Paraná.

1939. La Segunda Guerra Mundial.
Había comenzado la madre de todas las guerras, la más importante del siglo XX, donde perecieron varias decenas de millones de personas. La primera guerra en la que hubo más bajas civiles que militares. Comunidades enteras, como los judíos europeos, fueron exterminados en campos de concentración Nazis. La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto entre ideologías y sistemas  políticos y económicos diferentes: el fascismo contra la democracia. El peligro fascista provocó una extraña alianza entre los países democráticos (Inglaterra, EEUU) y la URSS comunista.

Inicio de la Segunda Guerra Mundial: invasión
a Polonia.


            Francisco, lejos de aquella Europa en guerra, fuera del alcance del fascismo de Benito Mussolini, no podía dejar de pensar sin embargo en sus padres y amigos, los que había dejado en su Italia Natal. Sus días de felicidad en aquella bohemia y siempre cambiante Buenos Aires se volvían amargos con cada noticia sobre los avances de la guerra. La incertidumbre sobre el bienestar de su familia le arrugaba el corazón y le dejaba un nudo en la garganta difícil de digerir.  En su taxi atravesaba las calles porteñas en busca de pasajeros. Un tango sonaba en la radio, acompañaba  a Francisco en su paso por esa ciudad infinita. La Guerra, pensó, ese maldito invento del ser humano para conquistar a otros le lastimaba el alma aún sin verla de cerca.

Ana Ragadalli, mujer de Francisco
            Sin embargo, 1939 era un año especial para Francisco. En enero, se casaba con Ana, también italiana pero mucho mas joven que él. Francisco contaba con 35 años y Ana con tan sólo 19. Francisco conoció a su futura esposa, mi abuela materna, por contactos de la familia y su casamiento fue “arreglado” por los familiares de ambos, algo muy usual por la época.
 El nuevo hogar de Francisco y Ana  sería una vieja casa en Lavalleja y Gascón, Palermo viejo, en la capital de la provincia de Buenos Aires. En Noviembre del mismo año nacía su primer hijo, Sabatino.

Hitler y Mussolini instantes después de firmar el
Pacto de Acero

 El 22 de mayo de 1939, la Italia del Duce Benito Mussolini y la Alemania de Adolf Hitler firmaron el Pacto de Acero, por el cual ambos países formaron una alianza político-militar. Este sirvió posteriormente para intervenir en Francia y Grecia en 1940. Cuando entraron al conflicto Francia y Reino Unido, Mussolini decidió interrumpir dicho pacto. Un año después, con una Francia derrotada, El Duche revalida el acuerdo que perdurará hasta 1943. El fascismo del siglo XX no puede entenderse sin la figura de estos dos dictadores.

Franco, dictador español, entregó a Hitler una lista con
6.000 nombres de ciudadanos judíos radicados en España
para "colaborar" con la causa del asesino alemán. ¿O lo habrá
hecho para que Hitler no invadiera España?


Lisandro de La Torre se quita la vida.

Lisandro de La Torre

            El 5 de Enero de 1939, otro suceso trágico sacude a la sociedad argentina. Se suicida Lisandro de La Torre. El que fuera fundador del Partido Demócrata Progresista en 1893, diputado Nacional, candidato a la presidencia de la República en dos oportunidades, además de Jurisconsulto, y escritor argentino, dejó una carta a sus amigos para explicar que su decisión de debe al hastío que le produce la degradación de la vida política. Lisandro de La Torre era considerado como un modelo de ética en la política.
            Mientras tanto, Ortiz sigue dando pasos para cambiar las prácticas electorales.  Decreta la intervención de la provincia de San Juan luego de unas elecciones particularmente violentas, en las que ganan los conservadores. El conservadurismo ya ve al presidente como su enemigo.
            La Segunda Guerra Mundial se deja sentir de cerca, el 13 de diciembre, cuando cruceros británicos se enfrentan al acorazado alemán Graf Spee, el cual se refugia en Montevideo y es dinamitado por su comandante. Sus 1039 tripulantes llegan a Buenos Aires el 18 de diciembre. Su comandante, Hans Langsdorf, se mata de un balazo poco después de llegar a la capital Argentina.
            Raúl Escalabrini Ortiz, quien fuera considerado junto con Arturo Jauretche, precursor del revisionismo histórico y del pensamiento profundo en torno al “ser nacional”, además de  periodista de La Nación, El Mundo y Noticias Gráficas funda el diario Reconquista.

1940. Ortiz interviene Buenos Aires.
                Ya en 1940, Ortiz, en su búsqueda de un régimen democrático, no duda en intervenir la Provincia de Buenos Aires, gobernada por el célebre caudillo conservador  ManuelFresco, luego de unas elecciones legislativas fraudulentas en febrero de ese año, impidiendo la asunción como gobernador de Buenos Aires de Alberto Barceló. Igual medida había adoptado al intervenir la provincia de Catamarca al denunciarse irregularidades electorales que beneficiaban a los conservadores.  Fresco había llegado al gobierno en 1935 y desde su asunción había llevado a cabo, entre otras cosas, la creación de una policía militarizada, la persecución a la oposición y la imposición de la enseñanza religiosa en las escuelas. El gobernador imitaba el saludo fascista y se manifestaba a favor de Hitler y Mussolini.

Manuel Fresco

  Durante este período estalló el denominado "escándalo de la venta de tierras del Palomar", consistente en la denuncia de una venta de tierras destinadas a la ampliación de la base militar ubicada en esa localidad de la Provincia de Buenos Aires por un intermediario, a precio sobrevaluado a fin de que los beneficios, una vez pagados los verdaderos propietarios, fueran repartidos entre funcionarios del Ministerio de Guerra. La suma había sido aprobada en el presupuesto del Ministerio de Guerra por el Congreso, previo pago de sumas de dinero a diputados radicales y al presidente de la Cámara de Diputados y de la Comisión de Presupuesto. Esta denuncia fue fogoneada por el senador conservador, Benjamín Villafañe, y descubierta por el ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Fresco, quien actuaba movido por el rencor como consecuencia de la intervención decretada por Ortiz a su gobierno. La denuncia ponía en tela de juicio la política moralizadora de Ortiz, pues éste había firmado el decreto autorizando concretar la operación de compra de las tierras a petición del Ministro de Guerra, el general Carlos Márquez.
Esta denuncia en su contra, impulsada por Villafañe mas la muerte de su mujer, con la que tuvo tres hijos,  en abril de 1940 dinamitaron la moral del presidente y se mantuvo recluido en su departamento  varias  semanas. Su salud empezó entonces a caer en un pozo. El 20 de Junio fue a un acto por el recién instaurado Día de la Bandera y contrajo una fuerte gripe, que junto a su diabetes, la que padecía desde antes de asumir en su cargo, lo obligaron a tomarse una licencia. Esta enfermedad lo dejaría totalmente ciego tiempo después.  Ramón Castillo asumía en forma provisional la presidencia. El negociado en la venta de los terrenos hizo que Ortiz presentara su renuncia desde su domicilio, en agosto de 1940. No obstante, La Legislatura rechazó la renuncia con un aplastante 170 a 1. El único voto a favor fue del senador Matías Sánchez Sorondo.

Afectado por la diabetes, renuncia Ortiz.
En febrero de 1941, Ortiz, en cama, publica un manifiesto en el que afirma su postura en contra del fraude y sostiene las posibilidades de reasumir en sus funciones. Ante esto, una comisión formada por el Senado evalúa el estado de salud de  Ortiz con resultados negativos y decide que no puede reasumir la presidencia en su estado.  En el comienzo del verano del 41, Estados Unidos, a través de su Departamento de Estado, envía a la Argentina al prestigioso oftalmólogo español Ramón Castroviejo para que evaluara la salud del presidente. Estados Unidos estaba interesado en que Ortiz retomara en sus funciones ya que no estaba de acuerdo con el neutralismo de Castillo. El oculista español llegó al país en mayo, tiempo después llegó a la conclusión de que su enfermedad era irreversible y fue así como en Junio de 1941 Ortiz presentó su renuncia a la primera magistratura. Un año después, el 15 de Julio de 1942, el presidente moría a causa de una afección cardíaca. Su muerte, junto a la de Marcelo T. de Alvear también en 1942 y la de Agustín P. Justo en 1943, marcaría un fuerte vacío en la política argentina.

Ramón Castillo, derrocado por el ejército.
Ramón Castillo
Ramón Castillo gobernó el país, entonces, hasta 1943 pero es en 1942 cuando con sus decisiones marcaría su destino final. Su posición de neutralidad ante la Guerra europea convirtió en indeseable al país frente a los vecinos latinoamericanos que dependían económicamente de Estados Unidos. Comenzó así a deteriorarse la relación comercial con estos países hasta llegar casi a un punto muerto. Pero la situación se agravó aún mas con la declaración de Guerra de Brasil en agosto de ese año y frente a este hecho, ciertas autoridades militares comenzaron a recomendar al gobierno una conciliación con Estados Unidos. Lo más grave fueron la falta de combustibles y productos industriales como consecuencia de las regulaciones comerciales impuestas por el Departamento de Estado del país norteamericano. A mediados de 1942 comenzaron  a notarse sus consecuencias sobre la actividad económica y el nivel de vida de la población argentina con el aumento de los precios de los artículos importados, la escasez de papel que obligó a las empresas periodísticas a reducir el tamaño de sus diarios y la falta de combustible que afectó a los hogares y los locales de oficinas.

Pero Castillo no varió su actitud. Cuando en Septiembre, La Cámara de Diputados argentina adoptó una moción de ruptura  en las relaciones con los países del Eje (Alemania, Italia y Japón, quienes firmaron un pacto tripartito en la Segunda Guerra Mundial), el presidente sostuvo que las relaciones exteriores de la República competen al Poder Ejecutivo. Argentina seguía manteniendo su neutralidad a pesar de que sus buques, con bandera nacional, Victoria y Río Tercero, que transportaban suministros a EEUU e Inglaterra fueran atacados por submarinos alemanes. 
Buque Victoria en uno de susviajes a Europa

Al mismo tiempo es descubierta una red de espionaje alemana en La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, que informaba sobre los embarques de alimentos a Gran Bretaña.
Debido a los embarques de alimentos hacia su país, los ingleses eran mas tolerantes con la Política Internacional argentina y su neutralidad en el conflicto ya que sabían que dependían de Argentina para subsistir. Lo que irritaba a Washington era la falta de sumisión y apoyo político a todas las iniciativas que surgieran de la Casa Blanca. Por sugerencia de Washington se realiza en Junio de 1942 un oscurecimiento que crea un ambiente de guerra y temor, al quedar la ciudad en tinieblas. Para colmo, el invierno de este año, pasó a la historia como uno de los más crudos de la historia.

Construcción de Avenida General Paz
a la altura de Av. Rivadavia
Durante su presidencia se creó la Flota Mercante Nacional y se nacionalizó el puerto de Rosario y el ferrocarril del Estado (hoy General Belgrano), se terminó de construir la Avenida General Paz y Fabricaciones militares. Castillo mantuvo la neutralidad en la guerra europea pero no estaba de acuerdo, como Ortiz, en las reformas de la vida política nacional. En esta etapa, se sucedieron las denuncias de corrupción que involucraban a ministros de la Nación y otros funcionarios, que provocaron incluso la disolución del Consejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires.  Frente a la revolución presidencial, el oficialismo apoyó la candidatura del conservador Patrón Costas, un poderoso terrateniente del Interior del País y dueño de una de las más grandes azucareras argentinas. Se decía que sus trabajadores vivían en un régimen de casi esclavitud. La oposición, integrada por Radicales, Socialistas, Demócratas progresistas y Comunistas, intentaban una coalición para evitar el regreso de los conservadores al poder.
La Convención de La Concordancia conservadora-antipersonalista que lanzaría la candidatura de Robustiano Patrón Costas debía reunirse el 4 de  junio de 1943, fecha en la que estalló la revolución encabezada por el general Arturo Rawson
El Gral Rawson y el Gral. Ramírez
luego del Golpe de Estado a Castillo

La candidatura de Patrón Costas representaba el fraude y la corrupción de los años 30, motivo que desencadenó la intervención del ejército.
            El derrocamiento de Castillo contó también con el apoyo de los Radicales y de Estados Unidos que presionaba para que Argentina tomara una postura mas clara con respecto a la guerra. Durante 1942, Estados Unidos había lanzado una campaña que calificaba al gobierno argentino de fascista y favorable al Eje. Las acusaciones se basaban en las subvenciones que la embajada alemana otorgara a sectores de la prensa argentina y a los tratos de Argentina con algunas firmas alemanas. En aquellos años circulaban rumores de una inminente invasión desde Brasil lo mismo que un proyecto de invasión de Comodoro Rivadavia por marines norteamericanos.

Juan Domingo Perón y el GOU.
Juan Domingo Perón


El ejército, convencido de la necesidad del golpe estaba dividido acerca de que actitud tomar después. Una facción, la de mayor número y jerarquía se inclinaba por un gobierno de coalición de tendencia liberal, como Ortiz, y un acercamiento a los norteamericanos. Otra facción, integrada por nacionalistas, optaban por resistir la presión norteamericana y conservar la neutralidad, armar a La Nación. Dentro de este grupo operaba el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), una logia compuesta por oficiales relativamente jóvenes en la mitad de la jerarquía castrense. Este organismo, creado en 1943 se reunía en secreto y sus objetivos nunca fueron claramente dilucidados. 

Sus ideas predominantes eran el anticomunismo y la soberanía económica. Formaban el grupo tres coroneles en actividad: Miguel Montes, JuanDomingo Perón y Emilio Ramírez, unos trece tenientes coroneles, dos o tres mayores y un capitán.
La división del ejército era evidente y sólo el prestigio del General Rawson logró unir a los sectores del mismo más la Marina para derrocar a Castillo. Al asumir Rawson formó un gabinete heterogéneo y en su mayoría civil que no conformó a nadie.  A los tres días del golpe, Rawson fue depuesto. A las 3:35 hs. de la madrugada del miércoles 7 de junio, el General Rawson se dirigió a las fuerzas Armadas en un comunicado, haciéndoles saber que por diferencias en la Constitución del Gabinete, presentaba su renuncia. El General Pedro Ramírez, Ministro de Guerra de Castillo asumió el mando. Su nombramiento fue bien recibido en Washington mientras aumentaba la inquietud en la embajada alemana en Buenos Aires. Sin embargo, la política seguida por Ramírez contradijo esas expectativas. La experiencia del General Ramírez fue más prolongada que la de su precursor, pero en todo caso fugaz, ya que debió renunciar el 24 de febrero de 1944.

Por el año 1943, Francisco, ya tenía otra hija, Mariana, nacida el 18 de abril de 1941, quien muchos años mas tarde se convertiría en madre de quien ahora escribe estas líneas.
Mariana y Sabatino,
hijos de Francisco








Francisco seguía conduciendo su taxi, no el mismo claro, el paso de los años lo obligaban a modernizarse, al igual que Buenos Aires. Ahora conducía un enorme y flamante Ford Plymouth del ´41.
 Aquella ciudad porteña, la que lo había cobijado en 1920, había cambiado mucho su aspecto.
Publicidad Ford Plymouth 1941

El crudo invierno de 1942 y la escasez de combustibles como castigo por parte de los norteamericanos por  la neutralidad adoptada por Argentina en la Segunda Guerra Mundial  habían hecho que Francisco no la pasara tan bien como en años anteriores. La Batalla de Leningrado la vivió como toda la sociedad argentina: apasionadamente. Pero él, siendo italiano, con un gusto amargo por ver a su querida Italia, del bando equivocado. Se alegraba, sin embargo, por haber subido a aquel barco que lo llevaría muy lejos de la crisis y la posterior guerra europea.

Se encontraba ahora en el país que se consideró desde 1880 hasta 1930, el granero del mundo, ya que enviaba alimentos a una Europa quebrada gracias a su producción agropecuaria, riquezas que volvieron al país convertidas en divisas, y crearon una atmósfera de fastuosidad y lujo, para el sustento de una “belle époque” que disfrutaban, por lo general, las clases dominantes de la sociedad.  Pero esos años, se habían terminado, la postura de neutralidad por parte del gobierno argentino ante el mayor conflicto bélico de todos los tiempos le estaba pasando factura.

Francisco nunca perteneció a esas clases dominantes, pero vivía de ellas, los transportaba en su taxi, con la experiencia de muchos años detrás de ese volante, moviéndose por la ciudad porteña con habilidad, veloz, para captar al próximo pasajero.
Taxi Ford Plymouth 1941

 Francisco pudo ser un desconocido para la mayoría, un actor de reparto en la convulsionada historia argentina de aquellos años, pero es indudable, que sus relatos, sus vivencias, lo convirtieron en un testigo privilegiado, una pieza mas del engranaje que movía a la frenética Reina del Plata.

Buenos Aires, siempre inquieta, misteriosa, divertida y deslumbrante, en una de sus caras, pero gris, impenetrable y peligrosa en la otra. No pasa inadvertida. Quien la conoce no  la olvida, la amas o la odias pero jamás la olvidas.  

La tarde caía de prisa en aquel invierno. El viejo empedrado de las calles de La Boca lucían mojados por la leve llovizna, el suave bambolear de los barcos amarrados frente a las cantinas parecían bailar al ritmo del oleaje. Rostros sin forma se percibían detrás de los vidrios empañados de aquel bar que rompía el silencio de la rivera con los ahogados quiebres de un melancólico bandoneón. 

Francisco salió del bar, tras un breve descanso de su jornada laboral, enfundado en un grueso chaquetón negro de solapa hasta las orejas, intentaba protegerse, en vano, de las inclemencias del frío que le cortaban la respiración.
Barquillo de la época para cruzar el Riachuelo -
Puerto de La Boca

Sube rápido a su taxi, fiel amigo inseparable, no sin antes echar un vistazo al enorme Riachuelo, como intentando buscar algo en el horizonte, algo que dejó hace mucho tiempo atrás y anhelaba con ansias. Francisco volvía a casa, en el barrio de Palermo Viejo, junto a su familia, a descansar de un día largo. Buenos Aires no lo hará. Nunca descansa  la Reina del Plata por si algún alma errante la quiere caminar.

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